La regulación de la Autoridad de Registro Electrónica (AR Eletrônica) marca un cambio importante para la emisión remota de certificados digitales en Brasil. La Instrucción Normativa ITI n.º 36, del 29 de abril de 2026, establece requisitos y procedimientos para la confirmación de la identidad de los solicitantes de certificados digitales en el ámbito de ICP-Brasil, la infraestructura de claves públicas de Brasil.

Con el nuevo modelo, el proceso puede ser totalmente digital y automatizado. Pero el mensaje central es claro: la automatización solo genera confianza cuando la identidad se valida con seguridad.

En jornadas sensibles no basta con digitalizar etapas. Hay que comprobar que existe una persona real del otro lado.

El nuevo estándar para la emisión remota

La nueva norma eleva el nivel técnico que se espera de los procesos de emisión de certificados digitales.

Entre los requisitos están la validación biométrica, la detección obligatoria de vivacidad, la prevención de ataques de inyección biométrica, la mitigación de deepfakes, la integridad del dispositivo y las trazas auditables.

Estos puntos muestran que la emisión remota no puede depender solo de una selfie, de una declaración del usuario o de una captura simple de imagen.

La identidad debe validarse con consistencia, presencia real y capacidad de auditoría.

El impacto va más allá de los certificados digitales

Aunque la regulación se centra en el mercado de certificados digitales, señala un cambio más amplio.

Cualquier empresa que dependa de la identidad remota pasa a enfrentar el mismo desafío: reducir el fraude, comprobar la presencia real y mantener la jornada fluida.

Esto vale para el onboarding, la recuperación de acceso, la actualización de datos, la firma digital, la autenticación de transacciones y otras jornadas críticas.

La pregunta deja de ser solo “¿el proceso es digital?” y pasa a ser: “¿el proceso puede sostener la decisión de identidad?”

La seguridad no puede convertirse en abandono

Aumentar el control no significa crear una jornada pesada.

Cuando la validación es larga, confusa o está llena de etapas repetitivas, el usuario tiende a abandonar el proceso. Cuando la validación es frágil, la empresa asume más riesgo.

El equilibrio está en combinar seguridad, precisión y experiencia. La autenticación debe comprobar la presencia real sin convertir la protección en fricción.

La identidad confiable como infraestructura

La AR Electrónica refuerza una tendencia: la identidad digital confiable será cada vez más tratada como infraestructura crítica.

Las empresas que operan jornadas sensibles tendrán que registrar, auditar y sostener las decisiones de validación con mayor claridad.

Fortface fue creado para ese escenario, combinando autenticación facial, prueba de vida certificada, barreras anti-inyección y una jornada pensada para la seguridad y la usabilidad.

Porque, en el entorno digital, la confianza no empieza en la automatización. Empieza en la certeza de que hay una persona real en un momento decisivo.